Desde este blog ya hemos abordado en varias ocasiones la importancia sobre el diagnóstico precoz del cáncer de próstata pero no podemos dejar de insistir en una serie de factores que resultan fundamentales para hacer aumentar las posibilidades de éxito frente a la enfermedad.

El cáncer de próstata es un tipo de tumor bastante “engañoso” porque a menudo los pacientes ni siquiera son conscientes de que están enfermos. En este sentido, muchos hombres acuden al urólogo cuando se da cuenta de les disminuye el flujo de orina o cuando la orina se vuelve rojiza. En realidad, ambos síntomas pueden tener que ver con una evolución completamente natural de la próstata en varones de edad avanzada pero siempre hay que descartar la presencia de un posible tumor.

Pese a que hoy día no podemos saber por qué surge el tumor o qué fomenta su nacimiento, sí existen indicios que atribuyen cierto carácter genético, de tal manera que si existen varones en la familia que lo hayan padecido conviene estar más alerta. En este sentido la recomendación es clara y pasa por revisiones periódicas con su especialista.

Por otra parte, el primer paso para diagnosticar o descartar la presencia de tumor es un análisis de sangre para valorar el antígeno prostático o PSA. Los resultados de este análisis suelen ser bastante esclarecedores ya que únicamente hay que comprobar los niveles en sangre de este antígeno para decidir los próximos pasos. Este indicador PSA ha sido recientemente objeto de controversia ya que unos valores elevados no tienen por qué implicar necesariamente la presencia de un tumor, sin embargo es un primer paso inmejorable que evita la realización de pruebas más invasivas.

En caso de que el urólogo confirme un diagnóstico positivo de cáncer de próstata se abren varias opciones de tratamiento a tener en cuenta que pasan por la vigilancia activa hasta la intervención quirúrgica. En ocasiones el especialista puede recomendar simplemente continuar con revisiones periódicas o bien puede optar por abordar el tumor extirpando la próstata.

Esta intervención es la prostatectomía radical y actualmente puede afrontarse mediante cirugía abierta o tradicional o bien mediante técnicas mínimamente invasivas gracias a la Cirugía Robótica. En caso de optar por este último procedimiento, la Cirugía Robótica se convierte en la opción más ventajosa para médico y paciente gracias al Robot da Vinci, ofreciendo sobre todo al paciente múltiples beneficios como un menor sangrado durante la intervención, una incorporación a su actividad cotidiana más temprana y una mayor preservación de la continencia y la función eréctil.

Por último, como siempre, os invitamos a contactar con nosotros ante cualquier duda o consulta referente a la Cirugía Robótica, donde todos los profesionales de la Unidad de Cirugía Robótica del Hospital San Rafael se encuentran a vuestra entera disposición.