Hoy queremos hablar de las diferentes opciones que tiene un paciente cuando se enfrenta a un diagnóstico positivo de Cáncer de Próstata. Como ya hemos tratado en entradas anteriores de este blog, no siempre hay que optar por la intervención quirúrgica como tratamiento inmediato ya que hay ciertos tumores que permanecen “adormecidos” y que, junto con otros factores como la edad del paciente, pueden desestimar la prostatectomía radical como tratamiento en un primer término.

Vigilancia activa del tumor

Aunque la vigilancia activa es una modalidad de tratamiento (o más bien, no tratamiento) aceptada por las guías clínicas europeas, es en EEUU donde más ha proliferado su uso. En 2011, los Institutos Nacionales de Salud celebraron una conferencia en la que se concluyó que la vigilancia activa debía ser la opción predilecta para los hombres con tumores pequeños o con apariencia inocua y el pasado año la Sociedad Americana de Oncología Clínica llegó a conclusiones similares.

“Las cosas están cambiando muy muy rápido”, ha asegurado en ‘The New York Times’ el doctor Matthew R. Cooperberg, urólogo de la Universidad de California en San Francisco. Y así lo confirman los datos recopilados por la Asociación Americana de Urología. La mitad de los hombres a los que se diagnostica un cáncer de próstata tienen un tumor de bajo riesgo: catalogado como Gleason 6 o menos, según la terminología que se utiliza en el campo. Su riesgo de morir por el cáncer en los próximos 10 años es menor al 1%, sin importar que elijan la vigilancia activa o un tratamiento más agresivo. Y son estas personas las que están abrazando en masa la primera opción.

¿Y los pacientes más jóvenes?

Escoger la vigilancia activa puede ser la mejor opción para personas mayores, con una expectativa de vida de 10 o 15 años, pues cuando se tienen 70 u 80 años el cáncer crece de forma muy lenta. Pero ¿es esta la mejor opción para hombres de 50 ó 60 años?

Para los hombres más jóvenes la decisión está lejos de ser sencilla: al tener una mayor esperanza de vida hay más tiempo para que el tumor crezca y se vuelva más agresivo, pero son también ellos los que más sufren tras las extirpación de la próstata, debido a las complicaciones habituales de esta cirugía, como son la disfunción eréctil, que sufren en torno a un 20 o 30% de los pacientes operados, y la incontinencia, que afecta a en torno a un 10%.

Sin embargo, este tipo de complicaciones se pueden reducir al mínimo riesgo mediante la Cirugía Robótica ya que, gracias al Robot da Vinci, este sistema mínimamente invasivo permite al cirujano una mayor precisión de movimientos y realizar incisiones diminutas que permiten preservar la función eréctil y la continencia del paciente en un porcentaje altísimo que prácticamente elimina cualquier riesgo.

Desde la Unidad de Cirugía Robótica del Hospital San Rafael os invitamos como siempre a consultar con vuestro especialista las opciones que existen ante un diagnóstico de cáncer de próstata y, en caso de requerir una intervención, si es indicado en su caso el Sistema Quirúrgico da Vinci.

 

Fuente: elconfidencial.com